POR UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA CON PLAZAS SUFICIENTES, FINANCIACIÓN REAL Y BILINGÜISMO GARANTIZADO
La UPV/EHU abre hoy el curso académico 2026/2027, con la destacada ausencia del lehendakari Pradales. CCOO ha estado presente en ese acto institucional, como lo está cada día en los centros, departamentos y servicios donde trabajan las personas que sostienen esta universidad. Y coincidiendo con esa apertura, queremos compartir con la comunidad universitaria nuestra posición sobre los retos estructurales que la universidad pública vasca tiene por delante.
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⭕ Contenido del Informe
El 9 de septiembre, la Confederación Sindical de CCOO de Euskadi presentó ante el Consejo Económico y Social del País Vasco (CES) nuestras alegaciones al Anteproyecto de Ley del Sistema Universitario Vasco. Cuarenta y tres alegaciones concretas, articuladas y jurídicamente fundamentadas, construidas desde la experiencia y el trabajo de esta sección sindical.
Consulta el documento completo con nuestras 43 alegaciones al Anteproyecto de Ley
📄 VER DOCUMENTO PRESENTADOLa universidad pública vasca ya no garantiza a toda la juventud una plaza
Hay una pregunta que conviene hacerse en la apertura de cada curso: ¿quién puede estudiar en la universidad pública vasca y quién no?
El acceso de la juventud a una plaza en la universidad pública ya no está garantizado en condiciones comparables a las de hace tres décadas. Una parte del estudiantado termina matriculándose en universidades privadas no como resultado de una elección plenamente libre, sino por falta de una alternativa pública en la titulación deseada. Hace treinta años, el estudiantado medio de la CAPV tenía garantizada su plaza pública. Hoy, apenas existen titulaciones sin numerus clausus. El modelo de grupos reducidos, prácticas y tutorías ha reducido drásticamente las plazas disponibles, mientras la demanda se mantiene o crece. El 30 % del alumnado universitario vasco ya estudia en centros privados, frente al 22% de hace tan solo 10 años.
Las universidades privadas existen y el alumnado puede elegirlas. Pero una cosa es elegir y otra verse abocado a ellas por la insuficiencia de plazas públicas, con un acceso condicionado además por la capacidad económica familiar. Cuando se presentan estadísticas sobre la tasa de acceso a la universidad, conviene matizar: ¿cuántos de esos jóvenes acceden a la pública y cuántos se ven desplazados hacia la privada por falta de plazas públicas suficientes?
Sin financiación suficiente no hay plazas, sin plazas no hay derecho
Ampliar plazas y garantizar el acceso no son declaraciones de intenciones: son decisiones presupuestarias. Y ahí está el núcleo del problema.
La Ley Orgánica del Sistema Universitario fija como objetivo que el gasto público en educación universitaria pública alcance, como mínimo, el equivalente al 1 % del PIB en 2030. No es una aspiración. No es una orientación. Está en un artículo de la parte dispositiva de la ley, por lo que se debe cumplir. El Anteproyecto de Ley del Sistema Universitario Vasco no incorpora ese compromiso de forma vinculante ni establece una senda progresiva y verificable para alcanzarlo. Eso es lo que CCOO exige que cambie.
La cifra de gasto por alumno que maneja el Gobierno Vasco incluye conceptos que no revierten directamente en la docencia: investigación, bilingüismo, otras partidas. Es una media que oculta la insuficiencia estructural. Las tasas por matrícula en la UPV/EHU suponen, aproximadamente, una décima parte del coste respecto a la universidad privada. La diferencia tiene que salir de algún sitio. No puede salir de contratos menores ni de búsquedas de financiación alternativa. Sale del presupuesto público o no sale. Pretender que la universidad pública se financie a sí misma equivale a pedirle que deje de ser pública.
La educación pública no universitaria está financiada al cien por cien con presupuesto público y también lo está la partida destinada al pago salarial de la concertada. La universidad pública no puede ser la excepción que se busca la vida mientras el resto del sistema educativo público tiene garantizada su financiación.
Garantizar el derecho al acceso a la educación universitaria pública en condiciones de igualdad exige, ineludiblemente, una financiación suficiente que permita ampliar plazas, profesorado y personal técnico de gestión y administración de servicios, en cumplimiento de la LOSU y del compromiso del 1 % del PIB. Sin ese suelo financiero, cualquier otra medida resulta subsidiaria.
El derecho a estudiar en euskera pasa por una universidad pública fuerte
Hay una dimensión de este debate que CCOO ha colocado en el centro de sus alegaciones y que conviene subrayar en la apertura de curso: el derecho a estudiar en euskera y el derecho a estudiar en la universidad pública son inseparables.
La UPV/EHU es la única universidad del sistema universitario vasco que garantiza una oferta amplia en ambas lenguas oficiales. Eso no es un detalle secundario: es una responsabilidad estructural que distingue a la universidad pública de cualquier alternativa privada. Reducir las plazas públicas o no ampliarlas implica, de hecho, impedir a quienes quieren formarse en euskera que puedan hacerlo en la titulación que eligen.
Pero sostener un modelo universitario bilingüe real tiene costes que las universidades públicas monolingües no soportan, ni tampoco las privadas en Euskadi: docencia en dos lenguas, administración bilingüe, procedimientos académicos con doble capacidad lingüística, formación del personal, interpretación en procesos de evaluación con agentes externos. Por ello, CCOO reclama una financiación adicional, finalista y no detraíble para el bilingüismo, de conformidad con la propia LOSU. El compromiso con el euskera no puede construirse sobre la reducción del presupuesto ordinario de la universidad ni sobre la sobrecarga no retribuida del personal que lo hace posible cada día.
CCOO defiende ambos: plazas suficientes en la pública y financiación específica para sostener el modelo bilingüe sin precarizar a quien lo hace posible.
La materia prima de la universidad son las personas
Una última cuestión, que es también la primera. En los debates sobre universidad se habla mucho de conocimiento, de excelencia, de transferencia, de rankings. CCOO quiere recordar algo más concreto: la materia prima de la universidad no es un concepto abstracto. Son las personas trabajadoras. El profesorado que da clase e investiga. El personal técnico, de gestión y de administración y servicios que gestiona, administra y sostiene todos los servicios que hacen posible que la universidad funcione. El alumnado que se forma.
Sin condiciones laborales dignas para esas personas —sin plantillas suficientes, sin carrera profesional real, sin estabilidad, sin salarios que retengan el talento—, no hay universidad pública de calidad posible. Una ley universitaria no puede aprobarse sin garantizar los derechos del personal, sin establecer una financiación específica para el bilingüismo, sin precisar las obligaciones de las universidades privadas y sin incorporar el compromiso de financiación pública mínima que exige la LOSU.
Estas cuatro cuestiones siguen sin quedar suficientemente resueltas en el Anteproyecto de Ley del Sistema Universitario Vasco. CCOO ha instado al departamento competente a elaborar una nueva versión que las corrija. El documento completo de nuestras cuarenta y dos alegaciones está disponible en nuestra web.
CCOO estará presente en la apertura del curso y en cada espacio donde se decida el futuro de la universidad pública vasca.
No nos resignamos. Defendemos la universidad pública y de calidad, la universidad de todas y todos.


