VICTORIA TOTAL DE CCOO EN EL SUPREMO
Ya tenemos sentencia firme para el Personal Investigador María Zambrano y Margarita Salas de la 2ª convocatoria. El Vicerrectorado se compromete por escrito a iniciar un procedimiento colectivo de oficio para todo el conjunto del personal afectado cuyos detalles llevará a la mesa de este lunes 19.
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⭕ Contenido del Informe
La Justicia ha vuelto a hablar, y esta vez para cerrar el círculo. Desde la Sección Sindical de CCOO en la UPV/EHU os anunciamos que hemos recibido la Sentencia del Tribunal Supremo nº 1253/2025, que confirma la victoria de CCOO también para el personal de la 2ª Convocatoria.
🛑 Ya no caben recursos. Ya no quedan excusas. 🛑
CRÓNICA DE UNA DILACIÓN INJUSTIFICADA
Es importante recordar de dónde venimos para entender la gravedad de la situación:
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Mora y Despilfarro: En septiembre de 2025 ya ganamos la sentencia firme de los María Zambrano de la 1ª convocatoria. El plazo legal para pagarles venció el pasado 16 de noviembre. A día de hoy, la Universidad está en MORA, generando unos intereses de demora que crecen día a día. Es dinero público que se está tirando a la basura por la inacción administrativa.
🔗 Antecedentes: Lee aquí la noticia previa - Una estrategia errática: Aunque este problema es heredado, el actual Equipo Rectoral tenía en su mano haber ordenado retirar los recursos. Sabían que el Tribunal Supremo ya había fallado contra otras universidades por la misma cuestión. Sin embargo, prefirieron mantener el litigio artificialmente, consumiendo recursos públicos (costas judiciales, servicios jurídicos de la UPV/EHU) y obligando al sindicato a gastar los suyos, solo para retrasar lo inevitable: pagaros lo que es vuestro.
LA PRESIÓN DE CCOO SURTE EFECTO
Ante este escenario, CCOO registró el pasado martes la Solicitud de Ejecución (nº EHU2026E001021) exigiendo el pago inmediato sin exclusiones.
📄Descarga la Solicitud de Ejecución (nº EHU2026E001021)
La respuesta no se ha hecho esperar: el Vicerrector de PDI confirmó ayer por escrito su voluntad de "iniciar un procedimiento de oficio para todo el conjunto del personal afectado" y ha incluido, a petición de CCOO, este punto en el Orden del Día de la Comisión Negociadora de este lunes 19 de enero.
¿SALARIO EMOCIONAL O SALARIO REAL?
Resulta paradójico escuchar al Rectorado hablar continuamente del "cuidado de las personas", del "salario emocional" y del "sentido de pertenencia", mientras se retiene ilegalmente un tercio del salario real de su Personal Investigador. El "sentido de pertenencia" se construye pagando las nóminas a tiempo y no obligando a la plantilla a ir al Supremo para cobrar lo firmado.
TU OPINIÓN ES NUESTRA FUERZA: ¡COMENTA!
El lunes 19 nos sentamos frente al Vicerrector y queremos llevarle tu voz y experiencia como persona afectada.
Cuéntanos cómo te afecta o ha afectado este impago y esta situación, en qué modo ha afectado este conflicto a tu percepción de la UPV/EHU y qué opinas de que la UPV/EHU esté entre las últimas universidades del Estado en pagar.
(Haz clic para ir directo al formulario)
ESTAS VICTORIAS LAS PAGA LA AFILIACIÓN
Ganar en el Tribunal Supremo no es gratis. Estos procesos judiciales, largos y costosos, han sido financiados íntegramente gracias a las cuotas de las personas afiliadas a CCOO y también han supuesto centenares de horas de trabajo para los integrantes de la sección sindical.
Si hoy estamos a punto de recuperar vuestro dinero, es gracias a quienes sostienen el sindicato con su afiliación. Si aún no lo eres, es el momento de sumarte. Defendemos tus derechos porque somos fuertes, y somos fuertes gracias a ti.
El lunes 19, o solución integral (MZ y MS de todas las convocatorias), o conflicto.

He sido investigador Margarita Salas en la EHU y es una vergüenza la forma en que se ha gestionado el asunto de la cuota patronal. Mi estancia fue en el Reino Unido y el hecho de que la universidad se quedara casi la mitad de mi salario hizo quebtuviera que recurrir a mis ahorros y a la colaboración de mi familia para poder financiar la estancia. Y no solo eso, sino que además después de haberse demostrado que la actuación de la universidad había sido incorrecta, las estrategias de dilación por parte de la dirección han sido absolutamente increíbles. A día de hoy no recomendaría a nadie trabajar en las condiciones actuales en la EHU, ya que los conflictos entre trabajadores y universidad parecen solo resolverse a través de la vía judicial.
ResponderEliminarUna experiencia para olvidar. Mi paso por la EHU como investigadora María Zambrano ha supuesto, a todas luces, un desafío para el desarrollo normal de mi carrera investigadora. Me trasladé a euskadi desde un centro de investigación de referencia en centroeuropa. Puse, como suele decirse, toda la carne en el asador para retornar a lo que para mi era una universidad de primerísima línea en el Estado. La realidad: un desprecio sistemático al talento exterior; un desinterés total por la incorporación de perfiles competitivos. Un maltrato absoluto a cualquier persona investigadora que no sea kilómetro cero. En definitiva, un proyecto de universidad que a través de su trato y gestión de las María Zambrano ha mostrado su rostro más siniestro, más decepcionante, más cutre, en último término. Para muchas de nosotras, trabajar aquí se ha transformado en un ejercicio de supervivencia, en el que la prioridad no era ya solo generar contenidos científicos a la altura de nuestras expectativas (y de nuestros currículums) sino sobre todo, ser capaces de superar la frustración, la ausencia de oportunidades reales de consolidación; el desinterés manifiesto de una institución y de unos departamento que jamás contaron con nosotras. Perfiles de "atracción-repulsión", no solo se nos prohibió pedir sexenios; no solo se nos negó el derecho a realizar estancias; no solo se nos arrinconó en una especie de limbo reservado a las investigadoras de facto no bienvenidas (pese al buen trato de las compañeras, todo hay que decirlo). Además debimos pasar por el agravio injustificable de cobrar menos de lo que se nos había prometido. A día de hoy, la EHU sigue siendo una de las últimas universidades del Estado en enmendar este inaceptable error. Su nuevo equipo rectoral, que venía a cambiarlo todo, ha demostrado hasta ahora el mismo desinterés y el mismo desprecio que el equipo saliente. De vuelta en el extranjero, tan solo deseo que este episodio de mi vida se cierre para siempre, algo que solo será posible cuando recibamos, al menos, el dinero que nos deben.
ResponderEliminarMe alegro por l@s compañer@s MS. Poco a poco se va haciendo justicia y haciendo nuestro trabajo algo más digno. Ahora falta promover políticas (que movilicen medios materiales) para la retención de talento y mejorar nuestras condiciones laborales. Fui investigador en la EHU durante más de 8 años y me hubiera encantado continuar mi carrera ahí. Pero lamentablemente trabajaba bajo el constante recuerdo de que nunca tendría algo más estable. Ir cada día sabiendo que no tienes un futuro es duro, y más cuando las condiciones de trabajo (despacho, calefacción, ordenadores...) no siempre son los óptimos y estás rindiendo por encima de la media del Instituto/departamento .
ResponderEliminarFui investigador María Zambrano en la EHU, renunciando a un puesto estable en Alemania. Tomé la decisión de volver porque se nos presentó el programa como una oportunidad real para el retorno y la posible estabilización del personal investigador. Asumí, como otros muchos investigadores, el riesgo que implica cualquier cambio de etapa profesional, pero lo hice confiando en una idea muy atractiva.
ResponderEliminarLa realidad ha sido profundamente decepcionante. No solo hemos sufrido un sueldo inferior al comprometido, algo que ya ha sido reconocido por varias sentencias, sino que en ningún momento se nos ofreció una vía real o mínimamente estructurada de estabilización. La supuesta “oportunidad” nunca existió más allá del discurso. Se nos atrajo con promesas implícitas que ni estaban en los planes de la universidad.
Renunciar a un trabajo estable en el extranjero para volver a casa y encontrarse después sin perspectivas, sin respaldo institucional y sin un horizonte profesional claro es una experiencia profundamente frustrante, tanto a nivel personal como profesional. No se trata de falta de rendimiento ni de compromiso —al contrario—, sino de un modelo que no apuesta por la retención del talento que dice querer atraer.
Las decisiones en ciencia siempre conllevan riesgo, pero lo que resulta inaceptable es que una universidad pública juegue con ese riesgo sin asumir ninguna responsabilidad posterior. Somos meramente peones que la universidad utiliza diciendo que no hay financiación, un par de años de trabajadores pagados por el estado y ya buscará nuevos. Ojalá esta experiencia sirva, al menos, para que otras personas investigadoras puedan tomar decisiones mejor informadas y para que la institución reflexione seriamente sobre cómo trata a quienes apuestan por ella
Es una pena que la EHU no valore el esfuerzo de todas las personas investigadoras que la componen. Solemos leer al consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno Vasco discutir sobre la financiación de manera capciosa y es evidente que es totalmente insuficiente. Espero que se cumplan las sentencias.
ResponderEliminarEstas cosas afectan mucho a un personal investigador que a pesar de ser extremadamente cualificado està todavía precario, afectando a la vida de ell*s e contribuyendo a aumentar el estrés en el dia dia y cara al futuro. Haciendo asì la EHU va a perder capacidad de atracción de talento y no solo esto, va a perder el talento que ya tenía. Seguro que no es con estas políticas que se va a crear "sentido de pertenencia"...todo lo contrario. El sentido de pertenencia se crea pagando lo justo, proporcionando los servicios y garantizando un ambiente de trabajo saludable y digno.
ResponderEliminarComparto y respaldo plenamente esta acción sindical. La sentencia firme del Tribunal Supremo y el compromiso por escrito del Vicerrectorado para iniciar un procedimiento colectivo de oficio suponen un paso decisivo para cerrar una injusticia que nunca debió prolongarse en el tiempo.
ResponderEliminarEsta victoria no es solo jurídica, es también colectiva y moral. Demuestra que la constancia, la organización y la presión sindical sirven para defender derechos frente a dilaciones injustificadas y decisiones que han supuesto un perjuicio económico y personal para muchas personas investigadoras. Resulta evidente que, sin la acción sostenida de CCOO y el respaldo de su afiliación, hoy no estaríamos en este punto.
Por todo ello, reitero mi apoyo a esta lucha y mi compromiso con las acciones que sean necesarias hasta que se haga efectivo. Defender condiciones laborales dignas y el respeto a lo firmado no es solo una cuestión legal, es una cuestión de justicia y de dignidad profesional.
He sido investigador María Zambrano en la UPV/EHU y realizo este comentario como investigador mexicano, con trayectoria internacional, que apostó por este programa como una oportunidad de integración y desarrollo dentro del sistema universitario español. Quiero agradecer expresamente la labor de CCOO, cuya intervención ha sido fundamental para canalizar esta situación por las vías adecuadas y para la defensa colectiva de los derechos del personal investigador afectado. Confío en que el compromiso expresado por el Vicerrectorado para abordar esta cuestión de forma colectiva permita avanzar hacia una gestión más clara, equilibrada y alineada con los objetivos de atracción y retención de talento internacional que corresponden a la universidad pública.
ResponderEliminarEscribo como investigador afectado que se incorporó a la beca María Zambrano de buena fe, confiando en el prestigio del programa y en el salario claramente indicado en la convocatoria. Tomé importantes decisiones profesionales y personales basándome en esa promesa, creyendo que años de dedicación, sacrificio y trabajo duro en investigación serían reconocidos y justamente remunerados. Recibir mi primer salario fue devastador: estaba muy por debajo de lo prometido, causando no solo dificultades económicas sino también un profundo malestar emocional. Tras años de formación, publicaciones y movilidad, ser seleccionado para una beca prestigiosa y, sin embargo, no recibir el salario completo me hizo sentir infravalorado, y traicionado. Esta situación es aún más grave porque la reducción salarial era claramente ilegal, como confirmó posteriormente el Tribunal Supremo. Varias universidades corrigieron esta situación rápidamente y reembolsaron a su personal afectado, pero UPV/EHU sigue retrasando los pagos con excusas, ignorando tanto la ley como el bienestar de su personal. Esta injusticia constante plantea serias dudas: si una beca destinada a atraer y retener talento se administra de manera ilegal y sin cumplir lo prometido, ¿cómo puede la universidad construir su reputación a nivel global? Este comportamiento no solo daña la confianza interna, sino que también socava la credibilidad del programa y el prestigio de la institución en la comunidad investigadora.
ResponderEliminarHe sido investigador Margarita Salas de la primera convocatoria y creo que es importante poner voz a cómo se vive todo esto desde dentro.
ResponderEliminarLlegar a conseguir una ayuda de este tipo no es fácil: años de precariedad, de contratos encadenados, de movilidad forzada y de competir en convocatorias cada vez más exigentes. Cuando por fin se logra, lo mínimo esperable es que la EHU cumpla lo firmado. En mi caso, y en el de muchos compañeros y compañeras, ha ocurrido justo lo contrario: trabas constantes, desinformación y un ninguneo difícil de justificar.
Desde el inicio tuvimos que asumir situaciones que ya eran inaceptables de por sí: el pago de la cuota patronal desde nuestro propio salario, la no equiparación salarial con figuras equivalentes, la ausencia total de asesoramiento y de información clara, y un sentimiento permanente de desamparo administrativo. En las estancias, por ejemplo, solo se cubría el viaje de ida, trasladando todo el riesgo económico a quien menos margen tiene para asumirlo.
No es solo el recorte confirmado por sentencia, sino el ser los últimos en cobrar algo que era nuestro por derecho. Mientras se hablaba de “salario emocional”, de “cuidado de las personas” y de “sentido de pertenencia”, se nos retenía ilegalmente una parte sustancial del salario real. El salario emocional no paga alquileres, ni estancias en el extranjero, ni compensa la incertidumbre vital que genera no saber cuándo vas a cobrar lo que te corresponde.
Si de verdad se quiere retener talento, hacen falta hechos: un plan real de carrera académica, canales claros de continuidad en la universidad, condiciones laborales dignas y seguridad jurídica. Las palabras bonitas no retienen a nadie; los derechos laborales, sí.
Esta situación no es solo un problema económico, es un mensaje muy claro para quienes estamos intentando consolidarnos en la investigación: que incluso cuando ganas una convocatoria competitiva, sigues estando solo frente a la institución. Y eso tiene un coste enorme, personal y colectivo, para el futuro de la universidad pública .
Soy otro de los investigadores María Zambrano. Mi experiencia en la UPV/EHU también estuvo llena de sombras y grises. Por mi parte, asumí el riesgo que conlleva un cambio profesional habiendo obtenido una plaza estable en otro país europeo, teniendo en cuenta la oportunidad que ofrecía este programa de retorno y la posible estabilización. Lo que me encontré fue descorazonador.
ResponderEliminarPor un lado está el asunto de la deducción de la cuota salarial de nuestros salarios y la desidia de dos equipos rectorales en resolver este tema, incluso contando el equipo actual con resoluciones favorables en los tribunales. Hemos llegado a la situación actual en que esta universidad es de las últimas del Estado en hacer efectivos los pagos. Por otro lado, como han comentado otras compañeras, el trato que recibí fue de absoluta falta de interés y desprecio por mi experiencia y trayectoria internacional, así que solo puedo sacar la conclusión de que únicamente se valoran los kilómetro cero.
Me uno a la descripción realizada del paso por la UPV/EHU como un doloroso y frustrante ejercicio de supervivencia.
Del tema de la estabilización ni hablo.
He sido una de las personas afectadas por este conflicto, en mi caso de la 1ª convocatoria, y solo puedo esperar que, de una vez por todas, el equipo rectoral deje de dilatar lo inevitable y aplique la sentencia a todo el personal afectado, sin discriminaciones absurdas entre convocatorias. No tiene ningún sentido tratar de forma distinta a personas que están exactamente en la misma situación jurídica y laboral.
ResponderEliminarPor desgracia, este episodio no es una excepción, sino un reflejo bastante fiel de lo que supone hacer una carrera investigadora en la UPV/EHU: una auténtica carrera de obstáculos. Y no una carrera de fondo basada en la planificación y el apoyo institucional, sino un recorrido lleno de trabas que solo se supera gracias al empeño y la dedicación personal de quienes investigan, muchas veces a pesar de la propia universidad. Lo más preocupante es que, tras todo ese esfuerzo, no existe una estrategia clara ni una planificación real para retener el talento que esta universidad ha formado, lo que convierte todo el proceso en un desgaste continuo con un final incierto.
Las dificultades empiezan muy pronto, con cada vez menos contratos de formación en las primeras etapas. Continúan en el periodo postdoctoral, donde, tras haber sobrevivido a unas condiciones predoctorales ya de por sí precarias, hay que seguir sobreviviendo: aceptando contratos postdoctorales con condiciones mejorables porque no hay alternativas reales, y encadenando “parches” para ir tapando agujeros ante la ausencia total de un plan serio de estabilización del personal investigador.
Así, etapa tras etapa, el obstáculo es cada vez más alto. Y, sin embargo, cuando llegan los resultados, los proyectos y los reconocimientos, la universidad no duda en vanagloriarse de los frutos obtenidos, frutos que son consecuencia directa del esfuerzo real de personas que han sido sistemáticamente maltratadas o ignoradas.
Estaría bien que las reiteradas promesas de “cuidar al PDI” se tradujeran por fin en hechos y no se quedaran en meras palabras. Porque las palabras se las lleva el viento; los hechos —y las nóminas— son los que realmente cuentan .
Estupenda noticia que todos estábamos esperando!! Parece que nuestra universidad sólo se plantea actuar si le tiran de las orejas, porque mientras veíamos como otras universidades del Estado reconocían y rectificaban, la EHU con su nuevo equipo rectoral se ha dedicado desde el principio a tirar balones fuera.
ResponderEliminarYo he sido beneficiario de una ayuda Margarita Salas en 2022 y, como tantas otras personas, recibí una cantidad inferior a la establecida en las bases oficiales. A día de hoy, sigo esperando que la Universidad del País Vasco cumpla con lo que corresponde por derecho. Esta situación ha sido especialmente dura para quienes tuvimos que desplazarnos al extranjero, asumiendo gastos de vida y de investigación con un salario recortado. Resulta decepcionante que una institución que habla de atraer y retener talento trate así a su personal investigador. Difícilmente se puede construir una universidad de futuro sobre la inseguridad y la falta de compromiso con la justicia laboral.
ResponderEliminarHe sido investigadora María Zambrano y la gestión por parte de la UPV/EHU ha sido muy decepcionante y poco profesional. Se ha ignorado en múltiples aspectos a las personas adjudicatarias y solicitantes de dichas becas. En la segunda convocatoria, hubo una primera concesión provisional en la que aparecían unas solicitudes “concedidas” (no en turno de reserva), que en cuestión de 48 horas pasaron a estar denegadas, con el consiguiente perjuicio a los solicitantes. Yo fui uno de esos casos y, con ganas de aceptar esta beca, avisé a mi grupo lo antes posible, rechazando mi contrato para poder preparar la vuelta. Unas horas después de avisar a mis jefes, salió una nueva resolución provisional en la que mi solicitud ya no estaba concedida. A nivel profesional pasé una vergüenza terrible por la pésima gestión de la UPV/EHU; y a nivel personal fue muy duro gestionar la incertidumbre hasta la resolución definitiva.
ResponderEliminarUna vez que llegó la resolución definitiva, nos pedían incorporación en menos de dos meses, con Navidades de por medio. Estas becas, entre otros requisitos, pedían llevar más de dos años realizando investigación en el extranjero en el momento de la solicitud. Por tanto, nos pedían cambiar nuestra vida en menos de dos meses, incluyendo un traslado internacional. En mi caso, de forma excepcional, me dejaron incorporarme tras unos tres meses, pero con muy malas formas e incomprensión de ciertas cuestiones personales. Es muy complicado cambiar de país en tres meses tanto a nivel profesional como a nivel personal, con múltiples inconvenientes. Existen becas europeas que una vez concedidas permiten la incorporación hasta dos años después, así que no pedía nada “imposible”. A esta poco agradable incorporación, le siguieron otras muchas decepciones que ya han quedado muy bien reflejadas por aquí y no voy a repetir. Por ello, espero que por fin recuperemos lo que nos corresponde y acabemos con esta espera, que está siendo mucho mayor que el tiempo de contrato “disfrutado” .
En mi caso, me vi afectado como beneficiario de un contrato Margarita Salas. Me mudé a Londres un 27 de diciembre para cumplir los plazos de la beca. Tuve que vivir en una casa con 4 personas más, sin apenas poder permitirme otro gasto que no fuera pagar el alquiler y la cesta de la compra básica. Durante el año en Londres, hice investigación en nombre de la UPV/EHU , publicada en revistas internacionales especializadas Q1, y presentada en conferencias internacionales. Todo eso lo hice, como tantas compañeras, echando cuentas para no perder dinero.
ResponderEliminar¿Por qué íbamos a querer seguir haciendo ciencia de primer nivel en nombre de la UPV/EHU?
Como académico de la EHU y beneficiario de la ayuda postdoctoral Margarita Salas, siento vergüenza e indignación al ver el menosprecio que nuestra universidad muestra hacia su personal docente e investigador. La EHU lleva tiempo alegando excusas y buscando resquicios para no afrontar una responsabilidad que por sentencia del Tribunal Supremo le corresponde asumir. Me alegro mucho de que, por fin, la universidad tenga que cumplir con su obligación de devolver aquello que quitó sin que le perteneciera.
ResponderEliminarParece mentira que en una institución tan importante como es la universidad pública vasca se den este tipo de situaciones de “hurto” salarial. Resulta difícil sentirse parte de una institución que carga a sus investigadores/as una cuota que legalmente le corresponde pagar a ella, y que supone prácticamente un tercio de la retribución salarial.
Mientras académicos/as e investigadores nos dedicamos a representar comprometidamente a la EHU con nuestra labor de investigación y transferencia por el mundo, ésta nos ofrece lo que denomina ‘salario emocional’, lo que a la vista de los acontecimientos parece traducirse en una ‘palmadita en la espalda’. Claro ejemplo de la falta de conexión de la EHU con la realidad; huelga decir que los gastos cotidianos de comida, facturas…, en el País Vasco y en cualquier otra parte requieren de salario real en la nómina.
En fin, parece que la universidad pública vasca está más centrada en los aspectos identitarios que en respetar los derechos laborales y calidad de vida de sus trabajadores/as, lo cual es una lástima ya que mucho del talento que podría retener con sus actuaciones lo está "expulsando" .
Margarita Salas 2ª convocatoria con estancia en el extranjero
Agradecer a CCOO vuestro compromiso constante por unas condiciones de trabajo dignas para todos los colectivos, sin distinción. La sentencia del Tribunal Supremo es un paso más para garantizar que, en la EHU, como universidad pública, todas las personas trabajadoras tengan tutelados, sin excepciones, sus derechos sociolaborales que son, derechos constitucionales. Gracias y ánimo a todas las compañeras investigadoras y compañeros investigadores María Zambrano y Margarita Salas. Beti zuen alde¡
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